Le Mas d’Agenais

Vista lateral de Le Mas d’Agenais

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Point de vue du Mas d’Agenais

Acurrucado en lo alto de una terraza calcárea que domina el valle del Garona y el Canal, Le Mas d’Agenais es uno de los pueblos más antiguos de Lot-et-Garonne. El lugar fue ocupado desde la época galo-románica y deja atrás más de 2.000 años de historia, ofreciendo tesoros inestimables como la Venus de Le Mas d’Agenais.
A lo largo de toda su historia, el pueblo de Le Mas d’Agenais cambia tres veces de emplazamiento. Entre los siglos I y III se sitúa al oeste de la villa actual y se llama Ussubium. Más tarde, el pueblo será desplazado a su lugar definitivo y se convierte en Pompéjacum, nombre que conservará hasta el siglo XI, cuando aparece por vez primera el nombre de “Le Mas”.
La Venus de Le Mas

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Le Mas d’Agenais - La Venus du Mas

Entre los diferentes elementos del periodo galo-románico de los cuales tenemos constancia, podemos descubrir en el interior de la iglesia del pueblo un cipo votivo con una inscripción en latín que evoca la diosa tutelar de Ussubium. Posteriormente, el cipo fue transformado en pila de agua bendita. Aunque lo más destacado de esta época es sin duda alguna la estatua “Venus de Le Mas”. Se trata de una obra griega de la escuela de Praxíteles, que data del siglo I a.C. Fue descubierta en 1876 y hoy día la podemos encontrar en el Museo de Agen. Hay rumores, también, de que el eco de una pequeña fuente llamada Galiana resuena desde hace al menos 2.000 años en lo bajo del pueblo. Dicha fuente sigue alimentando actualmente un precioso lavadero con tejado de cinco aguas.
La historia del pueblo está directamente ligada a la de San Vicente d’Agenais, diácono y mártir de Aquitania con una vida muy ligada a la de San Vicente de Zaragoza. Según algunos documentos, una basílica inicial construida en el siglo V, albergaba las reliquias del santo, que se habían convertido en motivo de peregrinación. Parece ser que la basílica fue destruida por los invasores normandos.
Las riquezas de Le Mas d’Agenais :
Fue en 1085 cuando se empezó la construcción de la actual iglesia, terminada 40 años más tarde. Al igual que la basílica anterior, fue erigida en colegiata y su prior administraba directamente el pueblo y ostentaba los tres poderes en justicia: la alta y baja justicia y el derecho de recaudar las tasas (sistema de justicia feudal). Se utilizaron estos símbolos a la hora de crear un blasón en el siglo XX.
La Colegiata

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Le Mas d’Agenais - collegiale

La iglesia de estilo románico adopta el plano benedictino con un ábside flanqueado por absidiolos, un crucero y una nave central de las tres que posee. El conjunto fue ampliamente restaurado por los arquitectos Abadie y Violet le Duc en el siglo XIX. En la escultura se reconocen las formas del arte románico languedociano y del de Saintonge.
En sus orígenes, el edificio presentaba una aguja afilada recubierta de pizarras parecida a las de algunos campanarios de la región de Vendée o de Bretaña. Fue destruida en el siglo XIX puesto que amenazaba con caerse, por lo que actualmente presenta un aspecto truncado.
El mobiliario de la iglesia es de una gran riqueza, realzado por la presencia de la obra de uno de los mayores genios de la pintura: Rembrandt. Su Cristo en la Cruz de 1631 llegó a Le Mas por caminos tortuosos. Pertenecía a una serie de cuadros encargados por el príncipe holandés Federico Enrique de Orange-Nassau y a principios del siglo XIX fue comprado en una subasta. Los cuadros que completan esta serie están expuestos en la Pinacoteca de Múnich.
El mercado del trigo

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Le Mas d’Agenais - La Halle au blé

En la Edad Media, el pueblo estaba rodeado por un cercado de ladrillos con cinco grandes puertas, de las cuales solamente la contigua al pequeño castillo señorial ha perdurado hasta nuestros días. Obsoleto y ruinado, el castillo fue destruido en el siglo XVII y se reutilizaron sus vigas para construir el mercado del trigo, que alberga el mercado semanal del pueblo todos los jueves por la mañana.
El puente

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Le Mas d’Agenais - Pont

Hasta principios del siglo XIX, el barquero era el único que permitía a los habitantes enlazar las dos orillas del Garona. En 1840 se construyó un puente de peaje suspendido, que fue renovado en el siglo XX para adaptarse a los nuevos medios de transporte.
Actualmente, el apeadero náutico del canal del Garona, la voie verte (el camino verde), las rutas de senderismo y los circuitos de cicloturismo que atraviesan el gran bosque, convierten Le Mas d’Agenais en un destino ideal para los barcos de recreo, los amantes de BTT y los paseos a pie.
En verano el pueblo ofrece numerosas animaciones como las Foulées du matin vert (carrera popular) entre el pueblo y la ciudad vecina de Tonneins en el mes de junio.